¿Te falta inspiración? Respira

Cuando alguien está realizando una actividad de una manera más eficiente y rápida que de costumbre solemos decir que está inspirado. Y es cierto, la inspiración es ese no sé qué que en determinados momentos nos lleva a vivir de una manera fluida, productiva y satisfactoria.


Estar inspirado es estar conectado con la energía que lo mueve todo en el planeta. Esa fuente de poder que unos llaman Dios, otros Alá, Jehová, energía universal, o simplemente universo. Realmente el nombre es lo que menos importa, lo verdaderamente importante es lo que percibimos. Con más frecuencia de la que nos gustaría, solemos sentirnos faltos de inspiración. ¿Qué hacemos cuando nos falta inspiración? ¿Habrá una forma de que nuestros momentos de inspiración se multipliquen? Yo creo que sí.

La palabra inspiración (inspiratio), espíritu (spiritus) y respirar (respirare) tienen la misma raíz latina “spirare”, lo que nos explica la fuerte relación entre las tres. Si yo te digo que no sabemos respirar y es por ello que pocas veces nos sentimos inspirados, puede que no me creas. Pero es cierto, no sabemos respirar. Esta vital acción que sostiene nuestra supervivencia, sucede sin que le prestemos la más mínima atención. Solo nos damos cuenta cuando por alguna condición, como un resfriado, nos vemos en dificultades para hacerlo normalmente.

Aprender a respirar nos conduce automáticamente a un estado diferente. Tomar consciencia de la respiración nos lleva a estar más conectados con el todo que es el espíritu, la fuente universal. Cuando estás conectado con la fuente, la energía universal, comienzas a sentirte inspirado. Ves las cosas de distinta manera, comienzas a tener ideas para afrontar situaciones diarias y te sientes más confiado.

¿Cómo aprender a respirar? Yo aprendí con la práctica del yoga, pero con decidirte a tomar conciencia de tu respiración basta. Inspira profundamente por la nariz y haz que el aire llegue al abdomen, diafragma y tórax. Este paso a veces se nos hace difícil debido a la costumbre de respirar entrecortadamente con inhalaciones y exhalaciones cortas. Sostén unos segundos el aire dentro y luego, lentamente, ve vaciando el abdomen, el diafragma y el tórax, haciendo que el aire salga nuevamente por la nariz. Concéntrate en cómo entra y sale el aire de tu cuerpo. No pienses en otra cosa que no sea ese rítmico inhala… exhala… inhala… exhala.

Hazte consciente de tu respiración cuando caminas por la calle, cuando estás en una cola, cuando cocinas. Mientras te concentras en esto, no es posible que pensamientos de preocupación ocupen tu mente. Inténtalo, poco a poco verás cómo te sientes mejor, tienes más claridad mental y los problemas parecen menos serios de lo que nos parecían anteriormente. Respira bien e inspírate.

Fuente: www.inspirulina.com

Escrito por Carolina González Arias

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